Actividad terrorista

Hezbolá es responsable de asesinar a miles de personas en todo el mundo y herir a muchas más. Solo en 1983, los dos mayores atentados terroristas de Hezbolá —los atentados con explosivos a la embajada de EE. UU. y a los cuarteles de Beirut, ambos en Beirut— se cobraron las vidas de 366 personas, incluidos soldados y civiles estadounidenses y franceses. Desde entonces, el grupo terrorista y sus miembros han perpetrado numerosos atentados en suelo libanés, incluido el asesinato del Primer Ministro del Líbano Rafik Hariri y de 21 personas más en 2005. En 2008, como resultado de sus enfrentamientos con el gobierno, Hezbolá tomó el control de partes de Beirut y asesinó a casi 100 civiles.
  
Además de operar nacionalmente, Hezbolá ha cometido varios atentados a gran escala por todo el mundo. En América del Sur, Hezbolá planeó y ejecutó dos atentados con explosivos en Buenos Aires, Argentina: uno en la embajada de Israel en 1992 y otro en el centro judío local (AMIA) en 1994. El segundo sigue siendo el mayor y más mortal atentado terrorista en Argentina hasta la fecha. Los atentados con explosivos se cobraron las vidas de un total de 114 personas, que únicamente fueron blanco de los mismos por su nacionalidad y religión.


De manera similar, en 2013 cinco turistas israelíes y un conductor de autobús búlgaro perdieron sus vidas cuando Hezbolá, con el objetivo de atacar civiles en el extranjero, hizo explotar su autobús en Bulgaria. En 1996, un camión de Hezbolá cargado con explosivos explotó junto a las Torres Khobar en Arabia Saudita, donde había apostados soldados estadounidenses, y provocó la muerte de 19 personas e hirió a muchas más. 
 Los atentados con coches o camiones cargados con explosivos no son la única herramienta del arsenal terrorista de Hezbolá, pues el grupo ha sido responsable de los secuestros de múltiples aerolíneas comerciales en las últimas décadas.

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Si bien estos son algunos de los atentados exitosos de Hezbolá, las autoridades han conseguido desarticular con éxito numerosas tramas antes de que se pudieran llevar a cabo en países como Azerbaiyán, Egipto, Tailandia, Chipre y Perú, por mencionar solo algunas. Por ejemplo, en 2012, la policía tailandesa detuvo al agente de Hezbolá Hussein Atris por infracción de las leyes de inmigración cuando éste trataba de abandonar Tailandia. En septiembre de 2013, una corte tailandesa condenó a Atris por posesión de materiales para fabricar bombas y lo sentenció a dos años y ocho meses en prisión.  

En 2017, dos hombres vinculados a Hezbolá fueron arrestados en EE. UU. tras haber recibido en el Líbano armas y formación sobre cómo fabricar bombas. Fueron acusados de "vigilancia preoperacional" a posibles objetivos de atentados tanto en Nueva York como en Panamá.
  
Si bien el alcance de Hezbolá es global, constituye una amenaza primaria para los ciudadanos de Israel. Con cerca de 150 000 misiles y cohetes que apuntan en su dirección justo al norte de la frontera entre Israel y el Líbano, los ciudadanos israelíes viven en constante miedo de que, un día, disparen estos misiles contra ellos.


Las competencias sobre el terreno de Hezbolá también son formidables, pues los años de experiencia en la guerra civil siria han mejorado y perfeccionado sus habilidades de combate. Como resultado, Hezbolá ha cavado túneles del terror por debajo de la frontera y ha realizado asaltos transfronterizos, vulnerando la soberanía de Israel, amenazando a sus ciudadanos e incluso secuestrando con éxito y asesinando a soldados en varias ocasiones. 


Las competencias de Hezbolá y su voluntad jurada por destruir Israel, unidas a la involucración de la organización terrorista en la guerra civil siria, promueven la anarquía y la inestabilidad en una región ya de por sí volátil.