Actividad delictiva

El término más adecuado para describir la actividad delictiva de Hezbolá es el de narcoterrorismo, que hace referencia a los grupos que participan en el tráfico de drogas para financiar actividades terroristas. La organización desarrolla drogas en América del Sur y el este del Líbano para después distribuirlas por todo el mundo, principalmente Europa, donde los precios de los narcóticos son los más elevados.

 

A continuación, Hezbolá emplea los ingresos procedentes de la droga para financiar sus actividades terroristas y canaliza el dinero de vuelta al Líbano mediante transferencias bancarias y capital físico. Recientemente, Europa ha registrado un incremento de drogas en el mercado, una tendencia que los expertos atribuyen a las actividades ilegales de Hezbolá.

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Muchas de las redadas antidroga más destacadas han tenido lugar en Europa en los últimos años, con miembros de Hezbolá en el centro. Estas redadas formaban parte de dos operaciones antinarcóticos denominadas "proyecto Casandra" y "operación Cedar", que tenían como objetivo combatir el narcoterrorismo de Hezbolá.  Como ejemplo de la actividad delictiva de Hezbolá en Europa está Ayman Joumaa, quien, según el Departamento del Tesoro de EE. UU., se beneficiaba de 200 millones de dólares mensuales procedentes de la venta de cocaína en Europa, incluida Alemania.


Resulta revelador que los funcionarios estimen que Hezbolá se beneficia de aproximadamente mil millones de dólares al año por sus actividades de tráfico de drogas y armas, financiación suficiente para continuar las operaciones terroristas por todo el mundo en los años venideros.

No obstante, las actividades delictivas de Hezbolá no se limitan a los narcóticos. Los simpatizantes de Hezbolá participan a menudo en un amplio abanico de actividades lícitas e ilícitas que benefician económicamente al grupo. Entre ellas se incluyen el blanqueo de dinero y los fraudes bancarios, de inmigración y con tarjetas de crédito. Las redes de Hezbolá continúan usando Europa como base para reclutar miembros, recaudar fondos, adquirir armas, realizar vigilancia preoperacional y llevar a cabo operaciones, tal y como han hecho durante más de tres décadas.
  
En Alemania, Hezbolá ha utilizado mezquitas locales para financiar el tráfico de armas y otras actividades terroristas. Ha habido incluso coleccionistas de arte que han usado sus galerías como tapadera para blanquear dinero. La organización posee también un largo historial de movilización de conexiones con inmigrantes libaneses en África Occidental para introducir diamantes mediante contrabando.
  
Solo en África, Hezbolá es culpable de extorsión, trata de personas, falsificación y conexiones con dictadores locales. La actividad delictiva de Hezbolá cuenta con buenas conexiones y se expande por todo el mundo, lo que permite al grupo terrorista operar en cualquier parte y recaudar fondos para sus actividades ilícitas.